En la fase más temprana de la edad es muy importante una serie de cuidados de los pies para evitar futuros problemas que puedan ocasionarnos.

En primer lugar hemos de saber que el corte de las uñas de los pies siempre ha de ser recto, para evitar así deformidades o uñas encarnadas. En algunas ocasiones aun cortando las uñas rectas los padres acuden a la consulta refiriendo que a su hijo/a se le clavan de igual manera las uñas; esto puede ser debido a la falta de espacio de la uña en el dedo ya que los bordes de piel que la rodean son más voluminosos o bien que genéticamente la uña tenga una forma muy curvada (forma de teja) y se claven en los laterales. En estos casos lo mejor es acudir al podólogo y que pueda solucionar de alguna manera el problema reeducando la uña.

Otro factor importante a destacar es el buen secado de los pies después de las duchas. Es muy importante que estén bien secos sobretodo en las zonas interdigitales ya sea con toalla o bien utilizando un secador. A estas edades  la sudoración es muy frecuente y la posibilidad de coger hongos o papilomas  es mucho más alta que en un adulto por lo que hemos de tener un mayor cuidado en que el pie esté bien seco y aireado;  también es conveniente utilizar calcetines de hilo o algodón.  En el caso que la sudoración sea excesiva lo mejor es utilizar algún producto de farmacia o preparado especial que el mismo podólogo recetará.

El siguiente factor a destacar es el calzado. No cabe duda de que el calzado es una parte muy importante en el desarrollo del pie por lo que hemos de utilizar calzados que tengan una base ancha, tengan sujeción (cordones, hebillas o velcros) y tengan el contrafuerte reforzado para que el pie se mantenga  estable y no adopte ninguna posición viciosa. El material también es importante, de piel o materiales nobles,  para que sean transpirables. Y tanto en invierno como en verano sujetos al tobillo y con el talón cubierto a ser posible.

Existen muchos otros factores importantes para el buen cuidado de los pies en los niño/as, como evitar el uso de andadores,  evitar andar descalzo sobretodo por zonas húmedas como vestuarios y duchas y no intercambiar la toalla para secarse los pies ni el calzado con otros niños si estos ya han sido usados.

Aún teniendo en cuenta todos estos cuidados, es aconsejable realizar visitas al podólogo de forma anual o cada seis meses como medio de prevención y para un mayor control del desarrollo del pie, evitando de esta manera cualquier problemática.

D.P David Ezquerro Jara

Nº Col. 1077

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