Las vacaciones se acaban y la vuelta al cole está cada día más cerca. No todos los niños viven ese momento de la misma forma. Los adultos no deben trivializar los sentimientos de los más pequeños porque para muchos de ellos se trata de una situación muy dura.

El regreso a la rutina puede acarrear problemas en el bienestar emocional de los niños, hasta el punto de poder ocasionarles trastornos físicos o psicológicos.

Volver a la rutina y a las obligaciones es una situación que puede resultar problemática para los pequeños de la casa. Al igual que los adultos, ellos han desconectado del día a día durante las vacaciones. Han sido más de dos meses largos sin horarios, sin madrugones, sin deberes, sin profesores, sin actividades extraescolares, sin exámenes… 

La vuelta al cole es un cambio, y los más pequeños de la casa son especialmente vulnerables a los cambios. Conocen que volverán al colegio, les tocará un nuevo profesor o profesora, tal vez compañeros diferentes, vuelta al madrugar y a los deberes. Muchos niños conocen lo que les espera en septiembre y puede generarles ansiedad, angustia y temor.

Por tanto, los niños pueden desarrollar cambios en el estado de humor, irritabilidad, alteraciones en el sueño, pesadillas, alteraciones en la alimentación, necesidad de acaparar la atención de los padres, dolores de cabeza o de estómago, entre otros. Se trata de síntomas relacionados con las emociones de los pequeños. Dichos síntomas pueden ser más leves o graves dependiendo de cada niño, aunque lo normal es que su duración no exceda la semana. En los casos en que se prolonguen en el tiempo es conveniente consultar con un especialista.

¿Qué podemos hacer los padres para ayudar a nuestros pequeños con el síndrome postvacacional?

  • Preguntar a nuestros hijos por sus sentimientos y emociones. Entender qué les preocupa antes de empezar las clases. Hablar con ellos de los aspectos positivos de ir a la escuela, reencontrarse con sus amigos, aprender cosas nuevas, etc.
  • Transmitirles ideas positivas y reforzar estos aspectos positivos sobre la vuelta al colegio. Tenemos que dar ejemplo y no quejarnos sobre la vuelta al trabajo.
  • Organizar la vuelta a la rutina con tiempo. La organización es clave para no generar preocupaciones y ansiedad a los niños. Si se compra el material escolar con tiempo, el uniforme, forrar libros… el niño sentirá que todo está listo para empezar.
  • Es de gran utilidad que durante los últimos días de las vacaciones se vuelvan a los horarios de sueño habituales (levantarse más temprano y acostarse antes) y recuperar los horarios de las comidas.
  • Si compaginamos el inicio de la actividad en los colegios con alguna actividad de ocio al terminar la jornada escolar, los pequeños no sufrirán un cambio de rutinas tan brusco y favorecerá su adaptación al entorno escolar.
  • Elevar progresivamente el nivel de exigencia en cuanto al rendimiento, tanto en el colegio como en casa (tiempo dedicado a hacer deberes).
  • Acompañar a nuestros hijos los primeros días y mostrarles la confianza de que van a estar con ellos si surge algún problema.

Para cualquier duda y consejo pueden contactar con el Servicio de Pediatría del Hospital El Pilar en https://www.quironsalud.es/pilar/es/cartera-servicios/pediatria

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