Si hay una verdura con un color verde intenso esas son las espinacas y detrás de ese color se esconde un gran tesoro nutricional que conviene no desperdiciar. Es un excelente alimento para todos y también para los más peques así que veamos cómo introducirlas y por qué.

La espinaca (Spinacia oleracea), es un vegetal de hoja verde oscura, que pertenece a la familia de las Amarnthaceae, que incluye también la remolacha y las acelgas. Se cree que es originaria de Persia (Iran) pero se extendió por todo el mundo, tal que hoy en día, existen 82 variedades de espinaca. Este vegetal, tanto crudo como hervido nos aportará una serie de vitaminas y minerales muy interesantes para nuestro organismo, ¿quieres saber cuáles?

Es un vegetal muy poco calórico, ¡solo unes 22kcal cada 100 gramos! Eso es debido a que el 90% de su composición es agua. Solo contiene unos 4 gramos de carbohidratos por cada 100 gramos (muy poco), y 3 de estos son fibra dietética, la cual es muy beneficiosa para nuestro cuerpo, ya que tiene muchas propiedades, pero de la fibra ya hablaremos. La espinaca, tampoco contiene apenas proteína, ni grasa.

En lo que sí destaca, es que es una buenísima fuente de vitaminas y minerales. Contiene mucha vitamina A, vitamina K y vitamina C (sí, no solamente está en las frutas cítricas). Y en menos cantidad, pero también presentes, tenemos la vitamina E, la vitamina B9, vitamina B1, B2 y B3. A demás, nos aporta también unas cantidades muy buenas de calcio, hierro, potasio, magnesio, sodio y fósforo. Es por todos estos componentes que contiene, entre otros, que varios estudios afirman que las espinacas tienen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, saciantes e hipoglucemiantes, entre otras.

Lo que la convierte en un alimento súper nutritivo y perfecto, tanto crudas como cocinadas y para cualquier época del año. En realidad, dan mucho juego, así que aquí os dejamos unos cuantos “tips” para cocinarlas perfectas y que les podamos sacar el máximo provecho:

  • Las hojas grandes siempre dan más jugo, más volumen, y se aprovechan mejor. Aunque las pequeñas van muy bien con las ensaladas.
  • Hay que saber que cuando las cocinamos, su volumen se reduce muchísimo, así que no hay que tener miedo al poner una buena cantidad a cocinar.
  • Nos tenemos que asegurar que no quede tierra, y cortar el tallo de las hojas, ya que siempre es más duro y puede dar amargor. También es importante lavarlas, y secarlas bien para que no se queden mustias o blandas.
  • No hay que excederse con el tiempo de cocción: es una hoja tan delicada, que con un escaldado o salteado de pocos segundos ya es suficiente, además, así no perderán tantos nutrientes ni su buen sabor.
  • También podemos añadirlas a las cremas de verduras! Esto nos viene muy bien para aprovechar su contenido nutricional en casos de que los niños todavía no las coman de otras maneras (pero hay que ir insistiendo).

Salud!

Albert Peñuela Gusi y Laura Isabel Arranz Iglesias

Dietistas-Nutricionistas

Si hay una verdura con un color verde intenso esas son las espinacas y detrás de ese color se esconde un gran tesoro nutricional que conviene no desperdiciar. Es un excelente alimento para todos y también para los más peques así que veamos cómo introducirlas y por qué.

La espinaca (Spinacia oleracea), es un vegetal de hoja verde oscura, que pertenece a la familia de las Amarnthaceae, que incluye también la remolacha y las acelgas. Se cree que es originaria de Persia (Iran) pero se extendió por todo el mundo, tal que hoy en día, existen 82 variedades de espinaca. Este vegetal, tanto crudo como hervido nos aportará una serie de vitaminas y minerales muy interesantes para nuestro organismo, ¿quieres saber cuáles?

Es un vegetal muy poco calórico, ¡solo unes 22kcal cada 100 gramos! Eso es debido a que el 90% de su composición es agua. Solo contiene unos 4 gramos de carbohidratos por cada 100 gramos (muy poco), y 3 de estos son fibra dietética, la cual es muy beneficiosa para nuestro cuerpo, ya que tiene muchas propiedades, pero de la fibra ya hablaremos. La espinaca, tampoco contiene apenas proteína, ni grasa.

En lo que sí destaca, es que es una buenísima fuente de vitaminas y minerales. Contiene mucha vitamina A, vitamina K y vitamina C (sí, no solamente está en las frutas cítricas). Y en menos cantidad, pero también presentes, tenemos la vitamina E, la vitamina B9, vitamina B1, B2 y B3. A demás, nos aporta también unas cantidades muy buenas de calcio, hierro, potasio, magnesio, sodio y fósforo. Es por todos estos componentes que contiene, entre otros, que varios estudios afirman que las espinacas tienen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, saciantes e hipoglucemiantes, entre otras.

Lo que la convierte en un alimento súper nutritivo y perfecto, tanto crudas como cocinadas y para cualquier época del año. En realidad, dan mucho juego, así que aquí os dejamos unos cuantos “tips” para cocinarlas perfectas y que les podamos sacar el máximo provecho:

  • Las hojas grandes siempre dan más jugo, más volumen, y se aprovechan mejor. Aunque las pequeñas van muy bien con las ensaladas.
  • Hay que saber que cuando las cocinamos, su volumen se reduce muchísimo, así que no hay que tener miedo al poner una buena cantidad a cocinar.
  • Nos tenemos que asegurar que no quede tierra, y cortar el tallo de las hojas, ya que siempre es más duro y puede dar amargor. También es importante lavarlas, y secarlas bien para que no se queden mustias o blandas.
  • No hay que excederse con el tiempo de cocción: es una hoja tan delicada, que con un escaldado o salteado de pocos segundos ya es suficiente, además, así no perderán tantos nutrientes ni su buen sabor.
  • También podemos añadirlas a las cremas de verduras! Esto nos viene muy bien para aprovechar su contenido nutricional en casos de que los niños todavía no las coman de otras maneras (pero hay que ir insistiendo).

Salud!

Albert Peñuela Gusi y Laura Isabel Arranz Iglesias

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